Desgarros del Tendón Supraespinoso: Diagnóstico por Imagen, Ecografía y Manejo Clínico
- Dr. Segnini

- 16 mar
- 4 Min. de lectura
Los desgarros del tendón supraespinoso constituyen la patología más prevalente del manguito rotador, representando entre el 51% y el 77% de todas las roturas tendinosas del hombro. Su diagnóstico preciso mediante imagen es determinante para la toma de decisiones terapéuticas y el pronóstico funcional del paciente.

Anatomía Funcional del Tendón Supraespinoso
El músculo supraespinoso se origina en la fosa supraespinosa de la escápula y su tendón discurre por el espacio subacromial, insertándose en la faceta superior del tubérculo mayor del húmero. Su zona crítica avascular de Codman se localiza a 1 cm de la inserción distal, donde la tensión mecánica repetitiva y la relativa hipovascularidad predisponen a la degeneración fibrilar y eventual rotura.
Biomecánicamente, el supraespinoso actúa como iniciador de la abducción glenohumeral (0–15°), trabajando en sinergia con el deltoides. Como componente del mecanismo de compresión concéntrica, estabiliza la cabeza humeral contra la glenoides durante el movimiento. Su disfunción altera el ritmo escapulohumeral y predispone a lesiones secundarias del tendón infraespinoso, bíceps braquial porción larga y labrum glenoideo.

Clasificación de los Desgarros del Supraespinoso
La clasificación más utilizada diferencia entre roturas parciales y totales (de espesor completo). Las roturas parciales se subclasifican según su localización en la superficie bursal (tipo PASTA: Partial Articular Supraspinatus Tendon Avulsion), la superficie articular, o intratendinosas. La clasificación de Ellman para roturas parciales las gradúa en tres grados según la profundidad comprometida del tendón:
Grado I (Ellman I): profundidad ≤3 mm — lesión superficial sin repercusión funcional mayor
Grado II (Ellman II): profundidad 3–6 mm — compromiso de hasta el 50% del espesor tendinoso
Grado III (Ellman III): profundidad >6 mm — compromiso superior al 50% del espesor, con indicación quirúrgica frecuente
Las roturas de espesor completo (full-thickness tears) se clasifican según el diámetro anteroposterior: pequeñas (<1 cm), medianas (1–3 cm), grandes (3–5 cm) y masivas (>5 cm o afectación de dos o más tendones). Esta graduación tiene implicaciones directas en la indicación quirúrgica y en el potencial de reparabilidad artroscópica.
Hallazgos Ecográficos: Ultrasonido de Alta Resolución
La ecografía musculoesquelética de alta resolución con transductor lineal de 12–18 MHz es el método de primera línea para el estudio del tendón supraespinoso, con sensibilidad y especificidad comparables a la RM para roturas de espesor completo (sensibilidad: 89–100%; especificidad: 85–98%). Su ventaja radica en la exploración dinámica en tiempo real y la posibilidad de comparación contralateral inmediata.
En la rotura parcial de superficie articular, se identifica un defecto hipoecogénico o anecoico focal en la cara profunda del tendón, sin comunicación con la bolsa subacromial-subdeltoidea. El signo del cartílago articular visible (bare area sign) y la pérdida de la convexidad del contorno articular son criterios diagnósticos adicionales. La rotura de espesor completo se caracteriza por discontinuidad transmural con comunicación glenohumeral-bursal y el signo del cartílago articular desnudo, prácticamente patognomónico.
Resonancia Magnética: Correlación con Hallazgos Ecográficos
La RM de hombro, preferiblemente con artrografía (artro-RM) para lesiones parciales, aporta información superior respecto a la extensión anteroposterior de la rotura, el grado de retracción tendinosa, la atrofia muscular y la infiltración grasa (clasificación de Goutallier). Las secuencias ABER incrementan la sensibilidad para lesiones PASTA hasta el 89%. La migración proximal de la cabeza humeral con reducción del espacio subacromial menor a 6 mm sugiere rotura masiva con artropatía de manguito estadio Hamada III-V.

Correlación Clínico-Imagenológica y Manejo Terapéutico
El síndrome de impingement subacromial (Neer, Hawkins-Kennedy positivos), la limitación del arco doloroso entre 60–120° (painful arc) y la debilidad del test de Jobe (empty can test) constituyen los hallazgos semiológicos que correlacionan con patología del supraespinoso. La correlación clínico-ecográfica es esencial, dado que las roturas asintomáticas en mayores de 60 años alcanzan prevalencias del 30–50%.
El tratamiento conservador (fisioterapia, AINEs, infiltración ecoguiada con corticosteroides o PRP) está indicado en roturas parciales Ellman I-II y roturas completas pequeñas en pacientes de baja demanda funcional. La reparación artroscópica es el estándar en roturas medianas y grandes en pacientes activos, con mejores resultados cuando se realiza antes del estadio Goutallier III-IV.
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El diagnóstico por imagen de los desgarros del tendón supraespinoso requiere un conocimiento preciso de la anatomía seccional, los criterios ecográficos y por RM, y la correlación con el contexto clínico del paciente. La ultrasonografía dinámica de alta resolución y la artro-RM permanecen como los pilares imagenológicos del estudio del manguito rotador en la práctica musculoesquelética avanzada.




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